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Empecé a salir con la madre de mi exnovia. Incluso cuando estaba con la hija, esas tetas grandes y operadas nunca se me sacaban de la cabeza. La llevaba a dar paseos fingiendo ser romántico, charlábamos amigablemente en el coche y luego la llevaba a un Airbnb barato y feo. Justo lo que se merecía una puta como ella. En cuanto se cerró la puerta con llave, empecé a follármela con fuerza, haciéndola gritar. La puse en todas las posturas. Como es madura, se le daba de maravilla tanto chuparla como follar. Me pasé horas disfrutando de esas tetas grandes y falsas, de su coño y de su culo.
Me convertí en el novio de la madre de mi exnovia. Durante todo el tiempo que salí con su hija, no podía quitarle los ojos de encima a esas enormes tetas falsas. Por fin se me presentó la oportunidad. La acompañé por las calles haciéndome el romántico, me mostré muy amable y cariñoso en el coche. Luego la llevé a un Airbnb cutre y barato, el tipo de sitio que se merece una puta. Cerré la puerta con llave y me abalancé sobre ella. Me la follé con fuerza, la hice gritar, le tiré del pelo y la puse en todas las posturas que quise. Al ser madura, sabía exactamente cómo usar la boca, el coño y el culo. Hundí la cara en esas tetas operadas, le di fuerte en el coño hasta que chorreaba y la utilicé a fondo durante horas. Todo el sexo mediocre que tuve con la hija me lo compensó la madre.